Políticas de promoción socio-productiva con inclusión social

Autor: Marcelo Busalacchi

mbusalacchi@arnet.com.ar

Diagnóstico

Las posibilidades de mayor impacto de las políticas públicas socio productivas de alcance nacional, provincial y regional encuentran siempre los mismos obstáculos tanto en su concepción como en su implementación. El primero de ellos es la imprecisa identificación de los sectores beneficiarios de las políticas concebidos preliminarmente como los “demandantes activos” de Planes, Programas y acciones y que se adecuan a la oferta preexistente intentando modificar en forma “mágica” su status social de exclusión.

En este sector (demandantes activos) subyace una lógica sociocultural ligada a que la ausencia de recursos financieros y tecnológicos impide su progreso individual y familiar. Recurren rápidamente a las instituciones públicas, Nacionales, Provinciales y Municipales y también a las entidades del tercer sector en busca de Insumos, Herramientas, Maquinarias o simplemente recursos financieros del tipo tradicional o bien de los novedosos sistemas crediticios en baja escala.

El mayor potencial es la capacidad de gestión para la “solicitud” en distintas ventanillas de los recursos que se le ocurren como urgentes e imprescindibles para mitigar su exclusión social.

En este sector y a modo de intentar una tipología vinculando orígenes socioculturales, edades y saberes previos se podrían identificar:

1.- Excluidos del sistema socio productivo por razones de reconversión industrial.

2. Excluidos del sistema socio productivo por escasa o nula calificación en términos de saberes actuales con incidencia en el mercado.

3. Excluidos del sistema socio productivo por razones familiares, personales, de salud con baja autoestima.

4. Excluidos del sistema socio productivo por razones de edad o género cuyos saberes, actitudes y aptitudes reportan a interesantes acciones en el pasado u otros contextos socioeconómicos pero con nula incidencia en el presente.

5. Beneficiarios tradicionales de asistencia directa pero con potencial de crecimiento en actividades autónomas y de autoempleo.

6. Beneficiarios tradicionales de asistencia directa sin potencial de crecimiento en actividades autónomas y de autoempleo.

7. Trabajadores en actividad con necesidad de emprender por convicciones socioculturales o para incrementar ingresos personales y/o familiares.

8. Jóvenes, profesionales y/o técnicos, de estratos económicos bajos y muy bajos con calificación específica pero sin cultura emprendedora.

9. Adultos mayores sin cobertura social, sin contención presente y futura sobre posibles pensiones y jubilaciones, que buscan emprender.

10. Ex microempresarios y ex pymes excluidos del sistema socio productivo por agudos problemas comerciales y financieros en otros contextos socioeconómicos.

11. Ex militantes y dirigentes políticos, sindicales y sociales que demandan inclusión en la formación de cooperativas, mutuales y asociaciones un espacio de participación social.


Estos tipos de “demandantes activos” tienen como característica común y es la necesidad de encontrar vehículos financieros por vía de las diferentes instancias públicas y privadas para llevar adelante sus intenciones de autoempleados futuros con ideas de proyectos que van desde los razonables hasta los muy endebles, en términos de formulación por problemas que sintetizamos en tres:

Comerciales, Estructura de costos y Asociatividad.

Otro sector llamado “no demandantes activos” identificados bajo el concepto de emprender de cualquier modo y a cualquier costa por los carriles de la informalidad. Los mismos ven al Estado y a las entidades privadas del tercer sector como un espacio de construcción de políticas públicas ajenas a sus necesidades y por lo tanto no están ni pretenden estar contenidos en algunos de los programas y planes.

Mayormente realizan actividades relacionadas con servicios comerciales directos y/o producción de artesanías y productos de bajo valor agregado.

En este sector pueden describirse orígenes y características similares a los señalados en el primer grupo.

Un tercer tipo puede encuadrarse en los “no demandantes pasivos” que rotan permanentemente entre la solidaridad familiar, de las organizaciones sociales y de la asistencia directa de acuerdo a la coyuntura. No tienen capacidades, actitudes y aptitudes para emprender ni reinsertarse productivamente. Responden a conductas socioculturales muy localizadas sin pretensión de cambio, al menos en el corto plazo. La rotación en términos de asistencia entre planes, programas e instituciones no nace de la voluntad individual de buscarlas, sino de la intención de inclusión por parte de los actores institucionales que lo inscriben en dichos programas.

Este sector puede reconocer también algún origen similar a los descriptos con anterioridad.


Este primer acercamiento al problema de la heterogeneidad apreciable del sector social del cual son objeto las políticas públicas de carácter socio productivas, naturalmente conduce a resultados significativamente diferentes y de difícil evaluación de impacto, debido a que entre otras cosas actúan sobre el beneficiario directo y no sobre las condiciones del entorno socio cultural y económico de la localidad o región.

El segundo obstáculo que puede identificarse obedece al tipo de estructura de soporte de las políticas públicas en los tres estamentos del Estado y en las instituciones sociales con acción sobre esta problemática.

Más allá de las distintas denominaciones de carácter organizacional de Ministerios, Secretarias, Direcciones y Areas pertinentes, y de los esfuerzos por aceitar Misiones, funciones y objetivos en la Formulación de Planes y Programas, resultan muchas veces poco aptas para este nuevo emergente producto de una nueva conceptualización sobre las formas de producción de bienes y servicios que adopta el capitalismo moderno.

El tercer obstáculo se refiere a la extremadamente compleja y diversificada estructura socio productiva regional y micro regional que identifica fenómenos a partir de de una estructura institucional dividida en provincias, regiones y distritos que obedecen a parámetros históricos, políticos y culturales, pero que no soportan análisis y desarrollos de políticas Inter juridisccionales por lo complejo de su construcción en términos de consensos estratégicos entre los actores involucrados.


Asociatividad

Los sectores identificados como vulnerables, “demandantes activos” sobre todo, carecen no solo de experiencia en asociatividad sino que además ni siquiera creen en ella.

En la innumerable cantidad de experiencias realizadas en todo el país se detecta con claridad que la demanda por recursos financieros y tecnológicos para la formulación y lanzamiento de los emprendimientos de autoempleo y/o familiares nunca esta presente la vinculación con otros “socios”, tanto para un encadenamiento productivo, como para compartir alguna parte de la cadena de valor.

Mucho más si se trata de compartir maquinas y herramientas. Cada emprendedor quiere “su lugar”, “sus maquinas”, sus propios recursos. En términos de compartir gestión aún más endeble se transforma el espacio de cooperación.

El camino de trabajar sobre asociatividad es un camino de largo plazo que debe priorizarse desde las políticas públicas, a mi juicio mucho más que el Microcrédito o las estrategias de financiación.

Justamente una de las razones que por continuar pensando en términos de Beneficiarios y no de desarrollo económico local, es que el impacto de las políticas públicas es muy bajo.

Fundamentalmente porque los emprendimientos pequeños deben migrar de la lógica del “microemprendimiento productivo” tradicional hacia el Autoempleo en red.

El Autoempleo en red es una filosofía distinta acerca de cómo pensar la reinserción productiva de los excluidos del sistema socioeconómico.

Allí la asociatividad no es concebida como instrumento legal, llámese cooperativa, mutual u ONG.

El movimiento cooperativo en la Argentina funciona relativamente bien en cierta escala de producción de bienes y servicios.

De hecho las experiencias exitosas al respecto se relacionan con rubros de actividad de tipo agropecuario, bancos, servicios eléctricos, telefonía y agua, entre otros. La mayoría de ellas compiten en el mercado abierto debido a su escala.

Los intentos de cooperativas y redes de baja escala no han mostrado resultados contundentes, en general debido a que su capacidad de negocios funcionan en baja escala, salvo en los casos dónde la demanda de un bien o un servicio es solicitado por una empresa grande o el sector público como mono comprador que requiere escala para la comercialización y son las cooperativas las que logran armarlas.

La mayoría de ellas son anteriores a la crisis post devaluación del país, y dependiendo de los rubros a los que se dediquen. En este sentido las cooperativas cuya demanda de bienes esta ligada a productos exportables han funcionado con mayor impacto; por supuesto que con menos sostenibilidad, aquellas que se dedican a los servicios no personales y/o públicos.

Ahora bien, los pequeños y nuevos ensayos sobre formas jurídicas de cooperación para autoempleados no han tenido mucho desarrollo hasta el presente.

Nacen en primera instancia con mucha fuerza, especialmente las cooperativas de trabajo, pero con el paso del tiempo se van transformando en órganos burocráticos lideradas en todos los casos por militantes políticos y/o sociales que lentamente van perdiendo contacto con los socios y/o beneficiarios de los servicios.

La asociatividad inducida de este modo, corre el riesgo de continuar imaginando la inclusión como un fenómeno organizacional y no como un verdadero sistema complejo de relaciones socioeconómicas dónde la tipificación de los miembros participantes, reconocen orígenes disímiles tanto en formación y capacitación, como en expectativas.

Cuando el autoempleado reconoce que el instrumento, “el carro”, es mas importante que “los caballos”, lentamente se va alejando del proceso de enseñanza-aprendizaje que deben realizar en esto de la asociatividad.

Las experiencias realizadas desde la Universidad Nacional de Luján, Centro Regional Campana con distintos actores locales que reconocen antecedentes en Programas de Autoempleo y redes Asociativas llevadas a cabo en el marco del Plan Estratégico de la ciudad de Campana y en convenio con la empresa Tenaris/Siderca, Cáritas Campana-Zárate y la Dirección de la Producción y Turismo de la Municipalidad de Campana en los últimos 8 años nos lleva a repensar los proyectos para acciones futuras.

Objetivos

• Identificar con mayor precisión la población-objetivo beneficiaria de Planes y Programas de Intervención para la generación de Proyectos de Autoempleo

• Priorizar en la formulación de políticas públicas la inducción a integrar los proyectos de Autoempleo hacia un nueva concepción de los tres temas prioritarios de agenda tales como: Comercialización en red, estructura de costos y asociatividad.

• Fomentar el efecto multiplicador sobre el compre de trabajo local en la realización de eventos públicos en el marco de proyectos integrales con base en las agencias de desarrollo local.

Actores involucrados

Universidad Nacional de Luján, Centro Regional Campana.

Dirección de Producción y Turismo de la Municipalidad de Campana.

Redes de emprendedores constituidas.

ONG’s de base territorial.

Empresas Privadas

Líneas de intervención

Funcionamiento de una mesa permanente de desarrollo local para que los proyectos presentados por demandantes se inserten en la lógica de los encadenamientos productivos ya consolidados, o bien crear nuevos a partir de nuevas ideas de proyectos que cubran demandas insatisfechas.

Funcionamiento de un equipo interinstitucional de investigación permanente.

Funcionamiento de un programa de capacitación con continuidad en las áreas priorizadas en los objetivos.

Acciones desarrolladas

Se identificaron sectores vulnerables.

Se crearon redes a partir de espacios comunes de capacitación, dando lugar a la creación de emprendimientos ligados al sector productivo de chocolate.

Se crearon eventos especialmente fomentados desde el sector público como el Chocolatino, cuyo efecto multiplicador sobre la economía local fue de alto impacto.

Se otorgaron microcréditos para el capital inicial.

Logros

Se crearon redes de emprendedores.

Se logro integrar nuevos encadenamientos productivos.

Se logró un efecto importante en la redistribución del ingreso, al menos de tipo eventual, con la creación de eventos que fomentaron el compre de trabajo local.

Obstáculos

Entre los obstáculos por los que se atraviesa en este tipo de desarrollo se pueden destacar:

• La ausencia de fondos rotatorios permanentes que permitan fondearse a mediano plazo y darle continuidad a los programas que se elaboren.

• La escasa importancia que aún se le asigna a la investigación permanente sobre las características de los actores involucrados y la tendencia a trabajar desde el lado de la oferta sin un análisis mas específico sobre los actores involucrados.

• Las limitaciones organizacionales en términos estatutarias para la intervención en temas nuevos que dificulta a los actores responsables de los procesos a incursionar en nuevas formas de gestión.

Alcance geográfico en personas o familias

En este caso se trata de experiencias que se desarrollan en la ciudad de Campana, identificando a los tres sectores que se desagregan en la base diagnóstica. La necesaria integración que debe producirse en el futuro abarca a la ciudad de Zárate, superando las limitantes Interjuridisccionales hacia el futuro.

Conclusiones

Se reconoce que las Políticas Públicas llevadas a cabo desde distintos espacios del Estado hasta el presente priorizaron la intervención rápida y directa, especialmente en el peor momento de la crisis. Hoy nos encontramos ante las disyuntiva de continuar en un proceso dónde se trabaja solo desde los demandantes activos sin distinguir orígenes, capacitación previa, capacidades reales o potenciales para emprender; o bien, se prioriza la investigación para el adecuado reconocimiento y distinción de los beneficiarios.

Reconocer que la crisis socioeconómica, sobre todo después de la devaluación nos dejó otros desafíos y otros problemas que no hemos investigado en profundidad es el primer paso para lograr mayor efectividad en la aplicación de políticas y recursos.

Los logros obtenidos sirvieron para atacar la coyuntura con mucho esfuerzo y voluntad por parte de los actores involucrados. Ahora debemos avanzar sobre la formulación de Programas de intervención que generen continuidad siempre en el marco de la investigación-acción permanente.