Intervención en el INDEC

Un INDEC intervenido políticamente puede causar más daño del que el propio gobierno quiere reparar.


En todos los medios, cualquiera sea su tendencia, puede leerse hoy que existen serias dudas respecto del indice de precios al consumidor informado por el INDEC. El 0,3% durante febrero no ha conformado prácticamente a nadie. Y la caída de los bonos ajustables mediante CER muestra a las claras una realidad de a puño: que cuando el Dr. Kirchner a fines de enero pretendió desvincular la desconfianza del mercado de la caída de los bonos estaba sustancialmente equivocado. Los bonos cayeron ahora luego de conocerse el índice de precios, y lo hicieron acompañando una tendencia: la del no reconocimiento de ciertos factores inflacionarios por parte de los flamantes funcionarios designados en el Instituto.

De nada sirve atar las pautas estadísticas a cuestiones semánticas tales como “cuotas recupero”, o “copagos”. Nadie come vidrio en la Argentina kirchnerista. Es una curiosa coincidencia que el tan mentado índice hubiera sido dado a conocer justamente en el anivesario de la muerte del genial Alberto Olmedo, autor de la conocida frase “si lo vamos a hacer, lo vamos a hacer bien…”.


Efectivamente, el gobierno lo hizo bien. En realidad redobló la apuesta. El secretario Guillermo Moreno no parece atender otras razones que las que le dicta su propia lógica: por la razón o por la fuerza, los precios han de ser los que el Gobierno diga. Y si no lo son, lo serán los índices, parece decir con sus acciones.

Es significativo que el sábado hubiera sido publicada en el diario La Nación una supuesta amenaza de este funcionario al ahora renunciado secretario de la ONCCA, Marcelo Rossi. Segùn el matutino, Moreno le espetó a Rossi algo así como “o te sumás al equipo, o te vas. Y si no lo hacés, ojalá que no te pase nada”.

Un presidente de la Nación tan afecto a criticar a la prensa desde su ya famoso atril en la Casa de Gobierno, no salió hasta el momento de escribir estas líneas a poner las cosas en su lugar. Podríamos pensar que no lo ha hecho porque por lo que se sabe estaba descansando en El Calafate, como hace habitualmente durante los fines de semana y su prolongación del día lunes. No esperábamos que fuera a hacerlo el propio Moreno, cuyos métodos son bastante conocidos y criticados desde prácticamente el inicio de sus funciones.


A nuestro juicio si los dichos son ciertos en este caso, la cuestión ha pasado decididamente de castaño a oscuro. Si se pretende manejar la realidad argentina con esta metodología y suponer que así el país se hará grande y poderoso, francamente no queda otra que enfrentarse a una especie de despotismo de la impotencia.

Ni la alteración de índices, ni la prepotencia, ni las actitudes mafiosas, ni los insultos, ni los agravios, ni los silencios dicentes podrán convertir el futuro argentino en otra cosa que en el algo patético y desagradable para todos.

Prácticamente a ningún medio se le escapó que el discurso presidencial ante el Congreso, transmitido en cadena oficial (incluyendo hasta las emisoras FM) tuvo graves omisiones a la hora del racconto. Señalar la recuperación económica es muy importante si se tienen en cuenta las serias carencias institucionales y los aprietes que operan en sentido inverso.

Se trata de ver una realidad en su conjunto. Los actos de la secretaria de Comercio, derivados del mando del mismísimo presidente de la República, no son la causa del crecimiento o de la recuperación. Así de sencillo. Y admitir esto debería estar en primera línea al analizar los avances en la economía en general.

El comentario del diario que mencionado ha derivado en una denuncia de un diputado del ARI por amenazas. Es curioso que el propio Rossi no lo hubiera hecho. O no. No se nos escapa que estamos en plena campaña electoral, pero tenemos presente el único reportaje radial en el que oímos al Sr. Moreno, en el cual se expresaba en términos francamente llamativos. En efecto, decía este señor que “no vamos a permitir que estos señores pretendan subir el precio de la carne en contra de lo que es el interés del pueblo argentino”, palabras más o menos, mostrando una clara ignorancia del artículo 14 de la Constitución Nacional respecto de la libertad de comercio, e irguiéndose él mismo y otros funcionarios (dado que habló el plural) en algo así como los justicieros del mercado.

Lo más lamentable de todo esto es que si algo genera inquietud entre los inversores es esta actitud del gobierno de pretender amedrentar abusando del poder y negando todo derecho que no coincida con los intereses políticos del gobierno. Nada es más patético que demostrar a las claras que la realidad no es la que surge de la prepotencia, sino que ésta da lugar al miedo y por lo tanto no hace sino esconder bajo la alfombra, pero a la vista de todos, aquello que no conviene que sea visto.

Curiosa entelequia la del negador, que cree que ante la evidencia de un hecho, declamando lo hace desaparecer.

Un párrafo final para la referencia al problema energético que hizo el Dr. Kirchner en su discurso, y precisamente porque nuestro tema es la economía y a ella ceñimos nuestros comentarios. No es que en la Argentina no hubiera habido crisis energética. La hay, y por eso es que fue inaugurado el llamado plan “Energia Plus” mediante el cual quienes consuman más que el año anterior deberán propinarse el excedente por medios propios, o por eso mismo fueron limitados en las empresas los consumos en horas pico, obligando a apagar luces y máquinas incluso en lugares tan críticos como los aeropuertos. Si se pretende negar la realidad con el eufemismo de que no hubo un apagón generalizado, entonces no decimos nada más.

La máxima olmediana viene, pues, como anillo al dedo: si lo vamos a hacer, lo vamos a hacer bien. Lo malo es que mientras el mundo todavía favorece con sus precios de las materias primas a nuestro país y a nuestros productores dando por tierra teorías como aquella del deterioro en los términos del intercambio, mientras todavía puede aprovecharse aunque limitadamente el “beneficio” de los precios bajos en dólares por efecto del sobreprecio de la divisa, se hace lo imposible por pretender imponer por la fuerza, por la prepotencia y hasta por actitudes que de ser ciertas son francamente mafiosas, una realidad irreal, o dibujada como dicen los detractores de los índices de precios., con bastante dosis de razón.

Buenos Aires, 6 de marzo de 2007

ESTUDIO

HÉCTOR BLAS TRILLO

Economía y tributación

(011) 4254-5820 – (011) 4654-6598 (011) 154-4718968

www.hectortrillo.com

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