Análisis de la Competitividad según los Distintos Enfoques

Competitividad basada en el tipo de cambio y los costos laborales (enfoque tradicional)

Si se analiza la competitividad de Argentina con base en el enfoque tradicional, probablemente se llegará erróneamente a la conclusión de que la economía argentina es más competitiva a partir de 2002. Esto es, la devaluación facilita el aumento en el volumen de exportaciones gracias al abaratamiento de los productos transables y de la reducción de los costos laborales en  términos de moneda extranjera. 



No obstante, los costos laborales unitarios son sólo un indicador limitado de competitividad  si no se ajustan  por productividad. Es decir, si el costo laborar horario en Argentina es menor que en otro país, pero la producción del otro país en ese lapso de tiempo es mayor, Argentina no es más competitiva que el país extranjero.

En el gráfico1 se observa la importante caída en los costos laborales de la industria a partir  del 2001, mientras que la productividad en el mismo sector registró solo una pequeña suba. De lo anterior se deduce que: la mayor ganancia en competitividad obtenida gracias a la compresión salarial no se mantendrá en tanto no se produzcan crecimientos en la productividad, ya que los salarios vienen subiendo progresivamente desde 2002 fruto de la apreciación del tipo de cambio real y de las recomposiciones salariales.

Competitividad siguiendo el enfoque estructural

Defensores de este enfoque (como Thurow y economistas de Berkeley), creen que las devaluaciones en un país se producen si sus productividades son inferiores a las del resto del mundo. Entonces, para poder competir aceptan una baja gradual en el valor de sus monedas, en sus salarios relativos y en sus niveles de vida relativos. Sin embargo, ellos descartan el recurso de la devaluación como mecanismo macroeconómico que corrija el problema en la productividad, a la vez que consideran fundamental el incremento en los ingresos reales a los fines de considerar aumentos de competitividad.



Por lo tanto, desde este punto de vista, no se puede concluir que Argentina haya ganado en términos de competitividad; ya que a nivel general, se produjeron perdidas en los ingresos reales de la población: tanto en el sector público como en el sector privado no registrado, los índices de salarios en términos reales están  por debajo de 2001 en un 28% y  25 % respectivamente. Este hecho se debe a que a pesar de que  los salarios nominales subieron, tal incremento no alcanzó para reestablecer los niveles anteriores. Por otra parte, el sector privado registra desde comienzo de este año, niveles de salarios reales apenas por encima del período pre-devaluación (ver gráfico2).

Fuente: elaboración propia con base  en datos de INDEC.

Conceptos actuales de la Competitividad

El World Economic Forum, elabora un índice de competitividad que compara cuestiones tales como la disponibilidad del crédito, el clima de negocios, el nivel de corrupción, el tipo de cambio, etc. Es decir, la calidad de las instituciones, políticas y precios que afectan al ambiente en el cual operan las empresas. De acuerdo a este indicador, Argentina luego de la devaluación cayó 25 lugares en el ranking y, a pesar que México y Brasil también disminuyeron sus posiciones, nuestro país fue el que experimentó la mayor variación (ver cuadro 1).



Cuadro 1: Ranking en el Global Competitiveness Index elaborado por el WEF

Otro indicador de competitividad, el de eficiencia de las empresas, elaborado por IMD, muestra que en el 2000 nuestro país se encontraba en el lugar 42, mientras que en el 2005 nos ubicamos en el puesto 58 ( ver cuadro 2) por debajo de Brasil, México y Chile.

Por lo tanto, teniendo en cuenta los indicadores actuales, hemos perdido competitividad con respecto al nivel alcanzado antes de la devaluación, y en relación a  otros países.

Cuadro2: Business Efficiency (2004-2005)