Las Reformas de los Noventa

Es obvio, tal vez, decir que en los años posteriores a la década perdida, hubo un cambio de ideas sobre los países del hemisferio sur. Claro que el nuevo paradigma fue instaurado gracias al plan anunciado en la sección anterior, pero sobre todo por el famoso Consenso de Washington.



Claro está, que las reformas esgrimidas durante toda la década, sin dudas, modificaron la estructura productiva de la mayoría de las naciones en desarrollo, sobre todo las latinoamericanas. Entonces, consumado, casi en su totalidad, la década pérdida, los vecinos del norte se apiadaron de nosotros, los pobres del sur. No lo hicieron porque sentían que era su deber moral, el de ayudar al prójimo, sino por simples intereses de que les perjudique en un futuro, pues no tendrían de quien saciarse.

Algunas cosas sin descuidar, que este nuevo proceso ordeno, fueron las ideas de los países, aplicando el neoliberalismo triunfante, pues había caído el muro comunista, dejando a Estados Unidos como líder absolutos del poder terrenal en materia económica. Naturalmente, las variables a nivel mundial cambiaron, pues se encontraron sin oposición fuerte en el planeta.

Brevemente, expondremos como las modificaciones en el globo terráqueo se llevaron a cabo, también, en los países en desarrollo de América Latina. Es así, como esta sección estará dividida en tres partes, de las cuales ninguna es despreciable para dejar de ojear por los ojos de lector.



Como veremos, las partes son las siguientes:

  1. El comienzo del Imperio Unipolar. De manera efímera, mostraremos como la implosión de la URSS, dio origen a un nuevo mundo manejado por el poder imperial de los Estados Unidos, tanto en materia económica como armamentista.
  2. El consenso de Washington. Es éste, sin desmerecerlo, el quid que cambio (¿y perjudico?) a los países menos desarrollados de nuestra querida Latinoamérica.
  3. Reformas y estabilización. Concretamente, nos apoyaremos en mostrar, por cuestión de espacio, solo una de las reformas llevadas a cabo en nuestra parte del continente. Esta será, claro está, la reforma llevada a cabo en la Argentina.

Siguiendo, entonces, la línea expuesta arriba, vamos a desarrollar cada punto, intentando dejar conforme al lector, que poso sus ojos a disposición de éstas líneas. Por eso, hay que avizorar, de antemano, que los tres hechos marcan distintos matices de la historia de las economías en desarrollo de América Latina.

El comienzo del Imperio Unipolar. Sin dudas, que la culminación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en el año 1989, dieron el punta pie inicial para que el mundo cambiara definitivamente en todos sus ámbitos.



Ese año, 1989, también tuvo otro punto a favor de los Estados Unidos, que fue el denominado Consenso de Washington, pero eso queda para después. Ahora, lo que nos llama, es la realidad que invadió al mundo, con la consumación de la ideología socialista marxista.

Con esto, los ciudadanos soviéticos se incorporaron al mundo capitalista, erigiendo una nueva realidad en el mercado laboral, pues empezaba a vislumbrarse millones de personas más para el mercado, aumentando a cantidades antes pensadas la pobreza y los desocupados en el mundo. Así, la geografía planetaria cambio por completo, siguiendo un nuevo patrón para los (ex) comunistas.

De esta manera, se veía fulminada la idea del socialismo real aplicado como sistema preponderante, pues en este caso Marx se equivocó. Fue así, como quedo Estados Unidos como líder único del planeta entero, desarrollando desde entonces el papel tan ansiado. Pero, la realidad muestra que en algunas cuestiones básicas, como la ayuda al subdesarrolla del sur del continente, se equivocó severamente.

Vemos, en realidad, como la caída de la Unión Soviética fue la expresión de un cambio establecido en el seno de la economía mundial; cambios que socavaban la organización política, cultural e institucional, además de la económica, por supuesto, en todo el territorio universal. Por el colapso socialista estanilista, se configuró y se concreto definitivamente el proceso unificador de la globalización.

A su vez, la mundialización de la producción llevo a que en el planeta se diera la tan nombrada división internacional del proceso productivo. Pero, también, dio pie a las constantes turbulencia en los mercados financieros a nivel terrenal. Estos dos hechos, uno positivo y el otro negativo, configuraron el escenario mundial económico, teniendo a los Estados Unidos como su más promisorio e insuperable gobernador del planeta.

Fue, de esta manera, como éste país desarrollado, empezará a inmiscuirse en las cuestiones políticas de las diferentes naciones, de los disímiles continentes, con la idea de que nadie se le vuelva en contra en un futuro cercano. El consenso de Washington, un pilar de la época capitalista neoliberal, consistió en arraigar la ideología en las naciones menos desarrolladas en América Latina.

El Consenso de Washington. Éste, impulsado por los Estados Unidos, por el año 1990 tuvo la idea de marcar un cambio de rumbo en las políticas económicas aplicadas en los países subdesarrollados, con especial hincapié en América Latina.

En si, el Consenso de Washington, es la instrumentación de diez puntos básicos desarrollados para el cambio de dirección en cuanto a los instrumentos de política económica que se habían aplicado, hasta entonces, en esta parte del continente. Estos diez instrumentos eran de corte neoliberal, característica que suscito a toda la década en general, pues hubo un nuevo cambio de paradigma. Cuando analizamos este punto esencial de la vida económica de Latinoamérica, encontramos varios autores que denotan que este fue un hecho que intento plasmar aún más, desde la caída de la ex URSS, el poderío neoliberal en todo el planeta.

Económicamente hablando, este consenso tuvo diez puntos básicos sobre los cuales sentó las bases del mismo. Estos puntos son, sin más, los siguientes:

  1. Disciplina fiscal de los gobiernos;
  2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud;
  3. Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos moderados;
  4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado;
  5. Tipo de cambio competitivo, regido por el mercado;
  6. Comercio libre entre naciones;
  7. Apertura a inversiones extranjeras directas;
  8. Privatización de empresas públicas;
  9. Desregulación de los mercados; y
  10. Seguridad de los derechos de propiedad.

Con estos puntos, lo que buscaba el consenso o los Estados Unidos, era revertir la apremiante estadía que venía sufriendo los países de América Latina. En si, estas diez recomendaciones en materia de política económica, equivalen a una guía que debían seguir las naciones para lograr salir de los problemas que sacudían, hasta ese entonces, al subdesarrollo desde México hasta Tierra del Fuego, Argentina.

Reforma y estabilización. Si bien las reformas para conseguir la tan ansiada estabilización de los precios, con el sentido de eliminar la inflación atosigante, que sacudía a toda Latinoamérica, algunos países la llevaron a cabo con anterioridad de la que se implanto en Argentina. Pero, nosotros nos remitimos a ella, por ser esta la que más repercusiones en el mundo entero tuvo.

En Argentina, a principios de la década del noventa, con la inclusión de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía de la Nación, se dio un giro casi impensado en cuanto a políticas económicas aplicadas en el país. Es que nunca antes, analizándolo, podemos observar un proceso de cambio estructural en este país, con el éxito de aceptación tanto a nivel local como a nivel internacional. Los cambios engendrados durante esa década fueron vastos.

Pero, los mas significativos y sobre los cuales se apoyo el proyecto de Convertibilidad de 1991, son los que vamos a estudiar en este acápite. Así, una vez Cavallo asume, el 19 de febrero de 1991, eleva al congreso un proyecto de ley que daría origen al conocido Plan de Convertibilidad. Esta, contenía tres pilares básicos para el cambio de rumbo en las medidas de política económica. Los pilares son los siguientes:

  1. Tipo de cambio fijo (un peso igual a un dólar);
  2. Respaldo de la base monetaria; y
  3. Sistema bimonetaria (pesos y dólares).

Además, las ideas de Cavallo alcanzaron otros niveles de la economía nacional, siempre con el objetivo, en ese entonces primordial, de estabilizar los precios internos. Porque, como sabemos, desde el año 1989, en la Argentina, sacudía a los sectores agropecuario, empresarial, industrial, y a todos los ciudadanos comunes, un proceso de hiperinflación atroz.

Entonces, se decidieron en profundizar las reformas del estado nacional, uno de los puntos pedidos por el consenso de Washington, con una gran privatización gradual  las empresas que eran de capital estatal mayoritariamente. Esto, tuvo el objetivo de disminuir el déficit fiscal (pues el tesoro nacional les enviaba recursos para cubrir sus déficits, generando más inflación), aumentar los ingresos del estado (así, podrían suplir las faltas de divisas y mantener el respaldo monetario) y generaba externalidades positivas (ya que, por ejemplo, se mejoraba la calidad de los servicios prestados).

También, en medio de los intentos por frenar la inflación, el gobierno de Menem y el ministro Cavallo, en una jugada bien pensada, decidió aplicar la desregulación en los mercados, principalmente en los sectores servicios, y abrir la economía al exterior, por medio de la disminución de los aranceles a las importaciones. Esto ocasionó, como era de esperarse, aunque pocos confiaban en ello, en que los precios relativos de la economía cambiaran, modificando los precios de los bienes no transables. Frenando, así, y de manera gradual, a la inflación y logrando la tan ansiada estabilidad.

Pero, este Plan, pudo sobrevivir a la crisis del tequila en el año 1995, pero no logro dar respuestas satisfactorias a la crisis del sudeste asiático del año 1998, quebrando casi todo el sistema económico nacional a finales del año 2001. Fue, después de cinco presidentes distintos pocos días, que en Argentina, y prácticamente en casi toda América Latina, hubo un nuevo cambio de rumbo en las ideas y en las aplicaciones de las medidas de política económica.

Así, después del fracaso del neoliberalismo traslucido en América Latina, se vuelve a cambiar el rumbo del timón, dando inicio a otra era totalmente distinta. Pues, desde principio de la década del 2000, las variables económicas más relevantes a la hora de definir a esta parte del continente, tomaron un matiz impensado y, a la vez, desproporcionado. Pues, los precios de las materias primas, desde finales del 2002 y principio del 2003, se elevaron para, hasta nuestros días, no retornar (¿jamás?) a esos importes.

Autor:

Walter Nicolás Pepicelli