Las Empresas Públicas y la Razón de sus Déficit

Las empresas públicas era realmente un gran inconveniente, inclusive el diario Clarín el 31 de mayo de 1987 publicó un informe especial titulado "Las empresas públicas siguen en rojo". En dicho informe se trataba los siguientes temas: Gas del Estado que en 1986 tuvo que importar gas en los meses de frío, para abastecer la demanda; el endeudamiento de Aguas y Energía que era de 2479 millones de australes, el de Ferrocarriles Argentinos de 990 millones de australes, entre otros temas. El ministro de Obras y Servicios Públicos José Roberto Dromi, antes de asumir ese cargo dijo: debemos cambiar el sector público o será un cáncer Diario Clarín 2 de julio de 1989. Suplemento económico. Por Liliana Franco. Páginas 6 y 7.. Por lo cual, la necesidad de privatización también respondió a reducir ese gasto económico del sector público.


En cuanto a las causas de las pérdidas que arrojaban las empresas públicas, en general, son las siguientes:

1º monopolio creado por el Estado;

2º la competitividad limitada;

3º herramienta de política económica sectorial,

4º otras.

1º Monopolio creado por el Estado. La segunda causa es consecuencia de la primera, pero el análisis particular de ambas nos llevará a tener una visión mucho más clara de la situación.


El monopolio se da cuando un sólo oferente puede satisfacer toda la demanda, y por razones de imposición estatal o técnicas, no pueden entrar a competir otros oferentes. De esto se desprende los dos tipos de monopolio: el natural o privado (estos son los reprimidos por la ley) y los estatales o necesarios (creados por el Estado). Estos últimos son en general la forma de competencia de las empresas públicas, dado que los servicios públicos al ser un bien indispensable para toda la sociedad lo que se busca es prestar el servicio a un precio tal que quede al alcance de los grupos mayoritarios de población, esto hace que en ciertas oportunidades se preste a un precio tal que no cubra los costos. De esta manera mediante una legislación se impide la entrada de otros oferentes a competir en esos mercados, lo cual posibilita que ese oferente fije un precio arbitrario, que en el caso de los monopolios estatales o necesarios, beneficia a la sociedad.

Si se permitiera la entrada de otros oferentes a competir en esos mercados, podría producir la caída del servicio, dado que otro oferente privado tal vez produzca o preste un servicio eficiente y eficaz, pero el sentido social de la empresa pública no lo tiene la privada, a esta última solo le interesa la rentabilidad, en cambio, la empresa pública es una herramienta de política sectorial tendiente a lograr el bien común lo que la lleva a prestar servicios en zonas o en circunstancias no rentables. Como consecuencia de esto si compitiera empresas públicas y privadas ganaría la privada, dado que la visión de esta se sintetiza en la relación costo beneficio, esta relación determina su comportamiento, en cambio, la pública, tiene una filosofía basada en la prestación del servicio no en base a costos sino atendiendo el fin social que cumple.

Si se permitiera la competencia, demás esta decir que ganaría la privada, y si gana la privada esto llevaría a la insatisfacción de cierta parte de la demanda, por ejemplo en la actualidad la principal crítica que se le hace a las empresas que concesionaron los ferrocarriles es la supresión de ramales que hicieron con el fin de aumentar la rentabilidad. Esto implica que los poblados desaparezcan.


Por esta razón el Estado crea monopolios estatales para que presten servicios con sentido social con el fin de alcanzar el bien común, pero esto nos llevó según Mochon y Beker a los déficit del presupuesto de la década del 1980 dado que el punto de equilibrio se establece en general a un precio tal y a una cantidad tal que no cubre los costos. La oferta es inelástica, es decir, el precio es fijo y la cantidad varía.

Competitividad limitada. Esto hace que las empresas no innoven ni tampoco racionalicen en forma sistémica con el objetivo de lograr una mayor brecha entre sus costos e ingresos. Es decir, en un sistema de libre competencia la interacción de oferta y demanda determina el precio y la cantidad equilibrio.

Si un oferente decide vender por encima del precio equilibrio, esto generará en el oferente una sobreoferta dado que nadie comprará sus bienes y servicios a un precio mayor del precio que tiene los bienes y servicios de sus competidores. Por lo cual, el oferente deberá bajar el precio de sus bienes o servicios hasta alcanzar el precio de equilibrio para colocar ese excedente.

Si un oferente decide vender sus bienes o servicios a un precio menor al precio de equilibrio esto generará una sobredemanda que el oferente para hacer frente a esa demanda deberá subir el precio hasta el precio de equilibrio, dado que mientras mayor sea la demanda de un bien o servicio mayor es el costo, por ende cuando sube la demanda debe subir el precio. Con lo cual podemos concluir que en un mercado de libre competencia el precio tiene las características de ser estable en el tiempo. Esto conlleva a que la única manera de incrementar el beneficio para el oferente no es ni bajando ni subiendo el precio sino incrementando la brecha entre precio de costo y precio de venta mediante una mayor eficiencia y eficacia, por eso el mercado de competencia es el mejor que impulsa hacia la eficiencia productiva. En cambio, en mercados de competencia limitada como los de las empresas públicas de la década del 1980 no ocurre esto, dado que el precio al no fijarse por la oferta y demanda, sino en foma arbitraria no existen los estímulos para lograr un mayor beneficio mediante la innovación.

Herramienta de política económica sectorial. Con respecto a este último, las empresas públicas representaron una fuente de trabajo para miles de personas en épocas de recesión; esto llevó a un problema de financiamiento por parte de dichas empresas, dado que la recesión es un periodo prolongado de baja actividad económica y elevado desempleo; las ventas de bienes y servicios disminuye notablemente, lo cual obliga a las empresas a reducir la cantidad de bienes y servicios ofertada, es decir, disminuye la producción con la consiguiente disminución de los salarios y en casos extremos obliga a realizar despidos. Pero en el caso de las empresas públicas esto nunca sucedió, dado que en épocas de decadencia o contracción de la demanda (disminución del PBI), el Estado aumentaba el gasto público para producir un efecto multiplicador en la economía (esto se fundamente en la visión keynesiana de la economía). Según Keynes un aumento de la inversión o del gasto público en plena recesión traerá aparejado un aumento mayor del ingreso (multiplicador keynesiano o del gasto público o de la inversión). Las empresas públicas en épocas de recesión no solo no redujeron el costo laboral sino que lo aumentaron contratando a nuevos empleados para reducir la desocupación. Esto hace que las empresas públicas de la década del '70 y '80 se convirtieran en un gran problema para el Estado.

Entonces, en líneas generales, podemos decir que eran tres las causas del déficit de las empresas públicas, a las que habría agregar la malísima administración que tenían y la corrupción de la "patria contratista", que se vera en líneas generales en la segunda parte.

Autor: Richard Amaro